miércoles, 26 de enero de 2011

Bulgaria: Introducción

Vista de Ruse 1
Vista de Ruse 2












Bulgaria es chiquitito, chiquitito (bueno a lo mejor no tan chiquitito, pero en mi mapa mental sí), pero las distancias son enooooormes (así con muchas oes). Además varían según dónde lo mires: para googlemaps tienes que hacer, como mínimo 320 kilómetros, en otras webs encuentro que la distancia son unos 250 km (Debe ser que aquí no tienen kilómetro cero y según por donde cojas es más o menos largo). El caso es que esta distancia de entre 250 y 320 km hasta Sofía supone 7 horas de tren (después de ver cómo conducen los búlgaros, háganme caso, es la mejor opción). 

Imagen del cartel de la exposición de
Salvador Dalí en Sofía
En Bulgaria hablan búlgaro que es una lengua muy estupenda ella, que se escribe así como raro, con caracteres cirílicos y todo y que como podéis suponer me costó un montón descifrar. Otro día hablamos de las (no) facilidades que me pusieron en el instituto a este respecto, que se me envenena la lengua y no quiero morderme. Ahora ya ahí estamos, mejorando el tema, sólo me cuesta un minuto leer una palabra de 6 letras (suerte que no es como el alemán y generalmente son cortitas), espero que para cuando vuelva "aeropuerto" ya no sea un misterio :) De todas maneras, y después de mucho deambular, el jueves empiezo mis clases de búlgaro (lo que no está nada mal) y espero (espeeeeeeeeeeero) poder decir algo más que "gracias", "Buenos días" y "¿Perdón?/Perdón/¡Perdón!". Por cierto que en Ruse lo que no abunda es maneras de aprender Búlgaro. Me dieron referencias de dos academias y de ninguna recibí respuesta (menos mal que hay crisis).


Vista de un menú trilíngüe:
búlgaro, inglés y rumano
Imagino que a la mayoría pensar en estudiar búlgaro le repateará las tripas, pero yo tengo un gran motivo y es comer. Porque en Bulgaria tienen algo muy rico y es la comida y además con eso del euro, el cambio y tal, pues oye, sale bien barata. Además aquí todavía quedan (de hecho son abundantes) sitios de comida casera, de esos con la carta escrita a mano y de la que (última generación, claro) se van borrando los platos que se han acabado. Y es que, lo tengo que explicar, aquí las cosas se piden como quieren. Es decir, si quieres sopa con trozos de pan, pues pides la sopa de la carta y que, por favor (mola, para que vayáis aprendiendo), te pongan trozos de pan. Oseasé, como gusta que sean las cosas, nada de productos cerrados que son para todos igual, no, no y no, "el desayuno al gusto del consumidor". Claro, leer algo escrito a mano, tiene su intríngulis, porque las letras también cambian un poco: la equivalente a nuestra "d" se escribe como nuestra "g", la equivalente a la "p" se escribe como una "n", la equivalente a nuestra "g" se escribe como nuestra "r", etc, etc, vamos, que descifrar un menú podría ser la 13º prueba de Astérix.

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