Siempre estoy posponiendo y posponiendo y cuando me decido a hacer, me obligan a parar y a posponer de nuevo. Y así, señores, así no se puede vivir, ni batir el cobre, ni hacer nada útil.
Así de claro se lo digo.
martes, 28 de junio de 2011
Posponiendo
domingo, 12 de junio de 2011
Verdades universales I
No todos los que me caen mal son idiotas.
Es así y a veces hasta estoy de acuerdo con ellos. Y eso es un problema, créanme. A mí la gente no me suele caer mal por nada. Al menos no el 100%. Hay gente que me cae mal porque me da mal rollo. Y con esas de verdad que no puedo hacer nada, aunque lo intento, pero he aprendido a resignarme a mi instinto. Total, el golpe me lo llevo igual.
La cosa es que tampoco puede una confiarse demasiado. Sí, ya sé que nadie es del todo bueno ni del todo malo. Y yo no digo que esa gente sea mala, pero por si acaso que se queden lejos de mí, por favor. El problema es cuando te vienen bien. Mi parte crítica y luchadora se niega a aceptar esa posibilidad, "siempre hay otra opción". Pero pongamos que no se encuentra y que el camino parece pasar por esa puerta sí o sí. ¿Entonces? Entonces una llama, claro que llama. Asumiendo la posibilidad de que zorrahipócrita sea un buen auto-epíteto a partir de entonces y que la zorraegoístamalapécora tenga algo bueno que ofrecer. Amén hermana. Te has metido en la puta boca del lobo. Cuando te marchas tras un encuentro breve, con algún intercambio somero de información, sabes que la has jodido. Has hipotecado tu paso a esa persona. Y sabes que, tarde o temprano, lo tendrás que pagar. Y lo pagarás.
Pagar o superarlo y aceptar que una puede ser tan zorra como la que más. A veces hasta con gusto y placer. Yo me he decantado por lo segundo. Y no pienso pagar. Bastante tengo con mi conciencia.
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lunes, 6 de junio de 2011
Cosas difíciles
Aprender a vivir con el miedo de los demás.
Sin que te afecte.
Sin que te ahogue.
Sin que te afecte.
Sin que te ahogue.
lunes, 30 de mayo de 2011
Con ciertas cosas basta.
Vía Dosis diarias.
viernes, 15 de abril de 2011
Die live (I)
Hace unos días explicaba qué significaba la expresión batir el cobre que forma parte de la url de este blog. Si vuelvo a pasar la aspiradora es porque parece que he vuelto a dejar que el polvo se acumule. Aunque empiezo a pensar que no es eso, que no es que se me haya acumulado polvo, sino que, las moléculas habituales han ido llegando y ya me he puesto nerviosa. Y que, además, he descuidado la otra parte. Una no es muy buena ama de casa y cuando el baño reluce, la cocina da miedo (y eso que están bien cerca y que esta casa es pequeña, aunque a lo mejor es por eso... porque esta casa no acaba de convencerme de que sea mi casa).
Además de batir el cobre o de gustarme el barro, todo depende de cómo quieran ustedes entenderlo, pienso demasiado. Me hice fan de Descartes a las 12 años por un libro de francés (¡¡¡!!!) en el que salía una frase suya (creo, porque acabo de buscar en Internet y nada se parece a mis recuerdos). La cosa es que yo me declaré cartesiana a la docena de otoños y a mi padre le pareció muy bien y a mi madre también. O, al menos, no dijeron lo contrario. Cuando fui más mayor y estudié Historia de la Filosofía me envicié con Kant, pero era la época de Selectividad y una tenía muchas ganas en la puerta para aventurarse con más. Pero creo que no lo entendí muy bien (o sí, vaya usté a saber) así que empecé a dudar: todas las decisiones que tomaba conscientemente eran sometidas a un riguroso y repetitivo análisis sin pies ni cabeza. Así una se ahoga. Yo se lo aviso para que no lo intenten.
Es una tendencia que mantengo, aunque sólo a ratos, alguno se me escapa y empiezo a girar y a girar y a girar y a girar y es un no parar. Hasta que alguien te avisa: "chiqui..." Y yo le miro con las pupilas dilatadas, muy grandes y entra la luz por esa rendija que han dejado y me aclimato y veo que aquello que tanto miraba sólo era una pelota. ¡Una pelota! Roja y brillante, ¡tan bonita! Y yo preguntándome qué era... y mira que cuando la vi pensé que era una pelota, pero oye, a lo mejor me equivocaba y la había tocado con la punta de los dedos, le había dado un golpe, la había olido, hasta chupado un poco, le conté una historia y me la puse en la cabeza como si fuera un sombrero; pero era una pelota.
Y es que me despisto mucho.
Y me exijo mucho.
Menuda mezcla.
De mayor estoy aprendiendo a ser pequeña y a renombrar las cosas. Así que ahora cuando veo una cosa que parece una pelota, aunque no coincida con la característica de bonita y roja, digo "Pe-lo-ta. Pe-lo-ta." (si puede ser alargando mucho las vocales y muy despacio). Y en función de si la necesito o no pues la cojo o ahí se queda. Y así con todo... Reciclo mis ideas, mis referentes y mis definiciones. Amigos no son lo mismo que eran antes. Y mi casa, tampoco es exactamente la misma que era...
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Bulgaria: curiosidades (I)
¡Ay, ay, ay!
Pues sí que les tengo abandonados. Ya me van a perdonar.
No sé dónde me quedé ¡ay! ¿qué les tenía que contar? ¿Las mejanas? ¿los estudiantes? ¿y Baba Marta? ¿y el 8 de marzo? Me van a faltar días al final... quizá debería quedarme un poco más.
Les hablé del sistema y del colegio, que no es poco. Pero me dejé lo mejor, que lo mejor son ellos: los alumnos. O quizá debería decir las personas, así en general. Porque si algo hay que reconocer a este país es que la gente es bastante guay. A ver, guay a la manera no ibérica de ser guay, de los Pirineos para arriba. Guay de "Algún día deberíamos tomarnos un café" y claro, una tiene como lengua materna el español y todos sabemos que eso en español significa: "quizá si nos cruzamos y eso, pero vamos que nada fijo". Empiezo a sospechar que aquí, en Bulgaria, cuando te dicen "vamos a tomarnos un café" es en serio. Pero es que lo dicen una vez y ya y así una no sabe muy bien cómo comportarse ni qué hacer. Porque ¿y si en ese momento me va mal? Tú dices: "Tendrá que ser otro día, porque hoy no puedo" Y ya está liada, oyes, que parece que no quieras verles... En fin... Nosotros (yo se lo cuento por si no se habían dado cuenta) somos un poco más diferentes. Los jóvenes más alcohólicos y abiertos a las invitaciones, insistentes incluso; al menos, eso creo. Los mayores... pues no me meto, cuando llegue a sus edades comento :P.
Luego está el tema de las caras, que es complicado. ¿No se han fijado? En lo hispánico sonreímos (aunque no sonriamos) mucho más, con el borde de los labios, la comisura se levanta un poco. Aquí no. Ni un poco. A no ser que te conozcan (y te quieran saludar). Si te conocen sí, son unas sonrisas amplias, amplias. Aunque, en la mayoría de los casos si no te conocen y les hablas también te sonríen de pa' dentro (que decía un colega amigo mío); a veces no, claro, pero bordes hay en todas partes. Y cuando te conocen un poco, aunque sea de ir siempre a la misma tienda, son muy agradables y te preguntan y tú sonríes o dices "da,da" (sí, sí) y casi nunca aciertas con la respuesta, porque es algo más complicado y a ti te suena a búlgaro que es lo que es y la lengua que no entiendes.
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Y de verdad, de la buena, que si no llega a ser por ellos, yo me hubiese cogido las maletas hace un montón de tiempo.
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sábado, 12 de marzo de 2011
Fumar (II)
Me cago en el día que decidí dejar de fumar.
Me cago en las recomendaciones del médico.
Me cago en todos los que me dicen lo bueno que es y lo bien que me voy a sentir y todo eso.
Y un poco, un poco también, me cago en el mono que tengo, aunque eso parece que lo aguanto.
-Ayer se me cayó un cuaderno al suelo y le grité de todo. Ok, mala leche bajo control.
-Me como de 2 a 5 piezas de fruta (casi siempre manzanas) al día. Ok, ansiedad bajo control.
-De vez en cuando picoteo chocolate. Ok, endorfinas en expansión.
-Paseo todos los días como mínimo media hora. Ok, riego sanguíneo activado.
Me cago en las recomendaciones del médico.
Me cago en todos los que me dicen lo bueno que es y lo bien que me voy a sentir y todo eso.
Y un poco, un poco también, me cago en el mono que tengo, aunque eso parece que lo aguanto.
-Ayer se me cayó un cuaderno al suelo y le grité de todo. Ok, mala leche bajo control.
-Me como de 2 a 5 piezas de fruta (casi siempre manzanas) al día. Ok, ansiedad bajo control.
-De vez en cuando picoteo chocolate. Ok, endorfinas en expansión.
-Paseo todos los días como mínimo media hora. Ok, riego sanguíneo activado.
Con una vida tan sana como esta... ¿qué podría estar mal? ¿QUÉ? Pues me cago en el médico de los cojones, en el otorrinonaringólogo que me vio los nódulos, en la logopeda que no tuve, en todos los que me recomendaron una y otra vez que dejara de fumar. Me cago en to' quisqui porque tengo la garganta roja como un pimiento. Y me duele. Y, creánme, tengo experiencia en esto, mis anginas pueden adquirir el tamaño de coliflores. Olé, olé y olé. Coño, con el tabaco dolía menos. Efecto anestesiante, supongo. Tengo la garganta seca como el esparto, una tos que rasca y llevo sin fumarme un cigarro (ni aquel para el que me dí permiso ¿se acuerdan?) desde el sábado. Y aquí sigo. Que me raspa la garganta. Yo sólo me noto el mono... Lo demás, para mí que va a peor.
Día 20.
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