lunes, 30 de mayo de 2011
Con ciertas cosas basta.
Vía Dosis diarias.
viernes, 15 de abril de 2011
Die live (I)
Hace unos días explicaba qué significaba la expresión batir el cobre que forma parte de la url de este blog. Si vuelvo a pasar la aspiradora es porque parece que he vuelto a dejar que el polvo se acumule. Aunque empiezo a pensar que no es eso, que no es que se me haya acumulado polvo, sino que, las moléculas habituales han ido llegando y ya me he puesto nerviosa. Y que, además, he descuidado la otra parte. Una no es muy buena ama de casa y cuando el baño reluce, la cocina da miedo (y eso que están bien cerca y que esta casa es pequeña, aunque a lo mejor es por eso... porque esta casa no acaba de convencerme de que sea mi casa).
Además de batir el cobre o de gustarme el barro, todo depende de cómo quieran ustedes entenderlo, pienso demasiado. Me hice fan de Descartes a las 12 años por un libro de francés (¡¡¡!!!) en el que salía una frase suya (creo, porque acabo de buscar en Internet y nada se parece a mis recuerdos). La cosa es que yo me declaré cartesiana a la docena de otoños y a mi padre le pareció muy bien y a mi madre también. O, al menos, no dijeron lo contrario. Cuando fui más mayor y estudié Historia de la Filosofía me envicié con Kant, pero era la época de Selectividad y una tenía muchas ganas en la puerta para aventurarse con más. Pero creo que no lo entendí muy bien (o sí, vaya usté a saber) así que empecé a dudar: todas las decisiones que tomaba conscientemente eran sometidas a un riguroso y repetitivo análisis sin pies ni cabeza. Así una se ahoga. Yo se lo aviso para que no lo intenten.
Es una tendencia que mantengo, aunque sólo a ratos, alguno se me escapa y empiezo a girar y a girar y a girar y a girar y es un no parar. Hasta que alguien te avisa: "chiqui..." Y yo le miro con las pupilas dilatadas, muy grandes y entra la luz por esa rendija que han dejado y me aclimato y veo que aquello que tanto miraba sólo era una pelota. ¡Una pelota! Roja y brillante, ¡tan bonita! Y yo preguntándome qué era... y mira que cuando la vi pensé que era una pelota, pero oye, a lo mejor me equivocaba y la había tocado con la punta de los dedos, le había dado un golpe, la había olido, hasta chupado un poco, le conté una historia y me la puse en la cabeza como si fuera un sombrero; pero era una pelota.
Y es que me despisto mucho.
Y me exijo mucho.
Menuda mezcla.
De mayor estoy aprendiendo a ser pequeña y a renombrar las cosas. Así que ahora cuando veo una cosa que parece una pelota, aunque no coincida con la característica de bonita y roja, digo "Pe-lo-ta. Pe-lo-ta." (si puede ser alargando mucho las vocales y muy despacio). Y en función de si la necesito o no pues la cojo o ahí se queda. Y así con todo... Reciclo mis ideas, mis referentes y mis definiciones. Amigos no son lo mismo que eran antes. Y mi casa, tampoco es exactamente la misma que era...
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Bulgaria: curiosidades (I)
¡Ay, ay, ay!
Pues sí que les tengo abandonados. Ya me van a perdonar.
No sé dónde me quedé ¡ay! ¿qué les tenía que contar? ¿Las mejanas? ¿los estudiantes? ¿y Baba Marta? ¿y el 8 de marzo? Me van a faltar días al final... quizá debería quedarme un poco más.
Les hablé del sistema y del colegio, que no es poco. Pero me dejé lo mejor, que lo mejor son ellos: los alumnos. O quizá debería decir las personas, así en general. Porque si algo hay que reconocer a este país es que la gente es bastante guay. A ver, guay a la manera no ibérica de ser guay, de los Pirineos para arriba. Guay de "Algún día deberíamos tomarnos un café" y claro, una tiene como lengua materna el español y todos sabemos que eso en español significa: "quizá si nos cruzamos y eso, pero vamos que nada fijo". Empiezo a sospechar que aquí, en Bulgaria, cuando te dicen "vamos a tomarnos un café" es en serio. Pero es que lo dicen una vez y ya y así una no sabe muy bien cómo comportarse ni qué hacer. Porque ¿y si en ese momento me va mal? Tú dices: "Tendrá que ser otro día, porque hoy no puedo" Y ya está liada, oyes, que parece que no quieras verles... En fin... Nosotros (yo se lo cuento por si no se habían dado cuenta) somos un poco más diferentes. Los jóvenes más alcohólicos y abiertos a las invitaciones, insistentes incluso; al menos, eso creo. Los mayores... pues no me meto, cuando llegue a sus edades comento :P.
Luego está el tema de las caras, que es complicado. ¿No se han fijado? En lo hispánico sonreímos (aunque no sonriamos) mucho más, con el borde de los labios, la comisura se levanta un poco. Aquí no. Ni un poco. A no ser que te conozcan (y te quieran saludar). Si te conocen sí, son unas sonrisas amplias, amplias. Aunque, en la mayoría de los casos si no te conocen y les hablas también te sonríen de pa' dentro (que decía un colega amigo mío); a veces no, claro, pero bordes hay en todas partes. Y cuando te conocen un poco, aunque sea de ir siempre a la misma tienda, son muy agradables y te preguntan y tú sonríes o dices "da,da" (sí, sí) y casi nunca aciertas con la respuesta, porque es algo más complicado y a ti te suena a búlgaro que es lo que es y la lengua que no entiendes.
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Y de verdad, de la buena, que si no llega a ser por ellos, yo me hubiese cogido las maletas hace un montón de tiempo.
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sábado, 12 de marzo de 2011
Fumar (II)
Me cago en el día que decidí dejar de fumar.
Me cago en las recomendaciones del médico.
Me cago en todos los que me dicen lo bueno que es y lo bien que me voy a sentir y todo eso.
Y un poco, un poco también, me cago en el mono que tengo, aunque eso parece que lo aguanto.
-Ayer se me cayó un cuaderno al suelo y le grité de todo. Ok, mala leche bajo control.
-Me como de 2 a 5 piezas de fruta (casi siempre manzanas) al día. Ok, ansiedad bajo control.
-De vez en cuando picoteo chocolate. Ok, endorfinas en expansión.
-Paseo todos los días como mínimo media hora. Ok, riego sanguíneo activado.
Me cago en las recomendaciones del médico.
Me cago en todos los que me dicen lo bueno que es y lo bien que me voy a sentir y todo eso.
Y un poco, un poco también, me cago en el mono que tengo, aunque eso parece que lo aguanto.
-Ayer se me cayó un cuaderno al suelo y le grité de todo. Ok, mala leche bajo control.
-Me como de 2 a 5 piezas de fruta (casi siempre manzanas) al día. Ok, ansiedad bajo control.
-De vez en cuando picoteo chocolate. Ok, endorfinas en expansión.
-Paseo todos los días como mínimo media hora. Ok, riego sanguíneo activado.
Con una vida tan sana como esta... ¿qué podría estar mal? ¿QUÉ? Pues me cago en el médico de los cojones, en el otorrinonaringólogo que me vio los nódulos, en la logopeda que no tuve, en todos los que me recomendaron una y otra vez que dejara de fumar. Me cago en to' quisqui porque tengo la garganta roja como un pimiento. Y me duele. Y, creánme, tengo experiencia en esto, mis anginas pueden adquirir el tamaño de coliflores. Olé, olé y olé. Coño, con el tabaco dolía menos. Efecto anestesiante, supongo. Tengo la garganta seca como el esparto, una tos que rasca y llevo sin fumarme un cigarro (ni aquel para el que me dí permiso ¿se acuerdan?) desde el sábado. Y aquí sigo. Que me raspa la garganta. Yo sólo me noto el mono... Lo demás, para mí que va a peor.
Día 20.
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lunes, 21 de febrero de 2011
Voy a dejar de fumar
Iba a empezar esta entrada diciendo: estoy intentando dejar de fumar. Pero ¿saben qué? Si solo lo intento, no creo que lo consiga.
Estoy nerviosa. Es una decisión que llevo mucho tiempo barruntando. Y por fin está tomada. Hoy he empezado el proceso. Hoy ni siquiera me he fumado un cigarrillo. Hace media hora que estoy "consumiendo" el mismo. Ahí está. Le he dado unas cuantas caladas. Cerca de la mitad. Pero vale.
Dejo de fumar por una simple razón: soy una adicta. Llevo fumando diez años. Y ya vale.
No he podido pasar el día completo sin fumar. Pero mañana lo conseguiré. El objetivo (en este punto) es ir paso a paso. Como ya he dicho, llevaba fumando diez años. Me veo incapaz de dejarlo sin más (eso se lo dejo a Goyo, a mi padre y a Medea).
Hace tres años me pasé al tabaco de liar porque fumaba una cajetilla diaria y me parecía excesivo. Supongo que, en algún momento, un solo cigarro me parecerá excesivo también. Por el momento parece suficiente.
Tengo la garganta muy sensible y el tabaco no ayuda en esto. Pero ¿saben qué? Adormece el dolor. No entiendo muy bien cómo, quizá sea mi propio cerebro quien me hace creerlo, pero así lo vivo.
Así que ya está. Ya es público. Estoy dejando de fumar.
(Más vale que la puta PNL funcione, porque si no, vamos jodidas).
Por cierto, hoy ha sido el día 1.
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jueves, 17 de febrero de 2011
Vivir batiendo el cobre
El primer post de este blog nació para otro blog; cuando, al tiempo, decidí crear una nueva clasificación para mis publicaciones (al fin y al cabo eso es lo que es esto) busqué un título que me gustara. A la vuelta del mundo podría interpretarse como "al regreso del mundo" un estado de soberbia con el que no comulgo. Gracias a que alguien ya había copado este dirección, tuve que buscar un nuevo nombre que permitiera acceder a este compendio (no quiero poner más etiquetas); encontré la expresión batir el cobre en la web de la Fundación de la lengua española y me gustó. Las dos acepciones, tanto "intentar una cosa con mucho empeño" como "disputar con mucho acaloramiento", reflejan bastante bien dos de mis cualidades (o defectos). El "vivir" se lo añadí, como una declaración de intenciones, no para los lectores sino para mí misma.
| Las cosas se ven borrosas si una corre demasiado |
Ocurre que en esta dicotomía entre luchar o dejarse llevar a veces olvido lo divertido que es hacer las cosas bien. Lo que se dice currárselo. Admiro profundamente a la gente que lo hace sin pensar, que no está tres días dándole vueltas a si sí o si no, que tienen claro el objetivo (esto es uno de mis "imposibles") y van a por él. Las personas que más me gustan, esas personitas que me rodean y me hacen feliz, tienen bastante de esto. No todas claro, menudo coñazo sería eso, pero un gran número. El caso es que a mí a veces se me olvida, no sé cómo, pierdo el norte, el objetivo, la brújula y cualquier indicador. En esos momentos todo se vuelve un aburrimiento, el mundo se me cae encima y todo pasa despacio, como en una película de los cincuenta. Y yo no sé ustedes, pero a mí lo de vivir triste no me acaba de convencer. Sé que hay momentos para estar triste, pero triste e inactiva, me parece mucho.
Uno de los libros en los que tengo metida la nariz habla de superación en la aplicación en educación de la teoría de la homeostasis, según la cual "los animales y lo humanos prefieren evitar el estado de activación e intentan estar constantemente en un estado más estable" (M. Williams y R.L. Burden, Psicología para profesores de idiomas, Edinumen, Madrid, 2008, página 122). Pues lo mío es un poco igual; estar quieta me aburre y demasiada actividad me desestabiliza. Como ya dije una vez, quien me entienda que me compre. Pero, como los griegos bien sabían, en el medio está la virtud y creo que de eso se trata: estar aquí y ahora y estar bien.
Estar aquí y ahora. En septiembre del 2009 me independicé, empecé un máster presencial y seguí trabajando (a media jornada) en el despacho en el que llevaba seis meses como secretaria. Lo que supone la independencia, creo que se lo imaginan (compartiendo piso, además); lo que supone iniciar un máster y encontrar a personas interesantes, también; así que no les aburriré con eso. Sólo quiero que entiendan la ocupación diaria a la que me enfrentaba. Recuerdo hablar con amigos y decir: "es que voy superliada, no tengo nada de tiempo". Antes de acabar el máster, me inscribí en las oposiciones de secundaria, así alargué el estrés vital, un mes más. Luego vinieron la ampliación del contrato, la operación de mi padre (una semana de hospital en cantoculo), festivales, vacaciones en Barcelona (haciendo un curso de teatro), el reto de marcharme de España a buscarme la vida, un máster online... y cuando me di cuenta le estaba diciendo a una amiga: "tía, es que voy superliada, no tengo tiempo".
Dar la misma excusa (aunque sea verdad) dos años seguidos, no mola. Sobre todo porque significa que algo no se está haciendo bien (o que no se quiere hacer, pero en este caso aseguro que quería pasar tiempo con ella). No sé cuándo volveré a tener todo el tiempo disponible para hacer sólo lo que yo quiera. De hecho, dudo que vuelva a pasarme. Se acabaron los veranos de tres meses sin ninguna responsabilidad. Estar aquí y ahora significa precisamente eso: estar aquí (donde sea) y ahora (con lo que sea) e intentar hacer lo que de verdad quiero en el tiempo que puedo. No me entiendan mal, no soy ninguna supermujer. De hecho (y muy a mi pesar) se me acumula la ropa sucia, los emails sin responder, los libros para leer, los cursos a hacer, las fantasías a hacer realidad... No puedo hacerlo todo, no tengo la capacidad para ello. Y me jode. Pero más me jode no saber de alguien en seis meses porque he dejado para el día siguiente (que nunca llega) mandarle un email o llamarle. Pueden cambiar saber de alguien por preparar un tema de la oposición o apuntarme a clases de alemán. Son todo cosas que quiero hacer. Sólo tengo que darles el tiempo.
| No dejen nunca de compartir su tiempo (y todo lo demás) |
Dar la misma excusa (aunque sea verdad) dos años seguidos, no mola. Sobre todo porque significa que algo no se está haciendo bien (o que no se quiere hacer, pero en este caso aseguro que quería pasar tiempo con ella). No sé cuándo volveré a tener todo el tiempo disponible para hacer sólo lo que yo quiera. De hecho, dudo que vuelva a pasarme. Se acabaron los veranos de tres meses sin ninguna responsabilidad. Estar aquí y ahora significa precisamente eso: estar aquí (donde sea) y ahora (con lo que sea) e intentar hacer lo que de verdad quiero en el tiempo que puedo. No me entiendan mal, no soy ninguna supermujer. De hecho (y muy a mi pesar) se me acumula la ropa sucia, los emails sin responder, los libros para leer, los cursos a hacer, las fantasías a hacer realidad... No puedo hacerlo todo, no tengo la capacidad para ello. Y me jode. Pero más me jode no saber de alguien en seis meses porque he dejado para el día siguiente (que nunca llega) mandarle un email o llamarle. Pueden cambiar saber de alguien por preparar un tema de la oposición o apuntarme a clases de alemán. Son todo cosas que quiero hacer. Sólo tengo que darles el tiempo.
Ahora me van a perdonar, pero me he extendido mucho ya en esto. Otras cosas requieren mi atención. Eso sí, les confirmo que explicar en este blog el porqué de "vivir batiendo el cobre", hacer una entrada sobre la importancia de moverme sin revolucionarme y otra sobre la idea de crecer (que anda por ahí escondida) quedan oficialmente tachados de la lista.
Sean felices. Vivan según sus ideas. Es la única manera.
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lunes, 31 de enero de 2011
Bulgaria: mi lugar de trabajo (I)
El centro en el que trabajo es un Colegio de lenguas europeas. Los alumnos estudian el plan de estudios normal + una lengua principal (con literatura) + 2 secundarias. Hay unos 5 o 6 grupos de cada curso (uno por lengua), así que podéis imaginar cuántas se enseñan: inglés, francés, español, ruso, alemán ( y alguna se me debe escapar). Los alumnos empiezan con un curso preparatorio 8º (2º ESO - 8º EGB) de "inmersión lingüística" y luego ya... pues van siguiendo. Sí, he dicho siguiendo, no mejorando, porque eso depende de ellos. Como ocurre en España, las ideas del gobierno van por un lado y la realidad por otro. Para que se hagan una idea, en Bulgaria un profesor cobra unas 500 levas o lo que es casi lo mismo 250 euros (es poco, muy poco). Por si esto no bastara para tener unos profesores poco motivados, el presupuesto de los institutos depende de los ayuntamientos y se reparte según el número de alumnos. ¡A ver quién es el guapo que suspende o hace que repitan curso! Porque eso sí, aquí se les hacen exámenes hasta que aprueban, como oyen, hasta que aprueban (por lo que tengo entendido, por ley). Porque los profesores tampoco son funcionarios, sino contratados directamente por la dirección del instituto. Así que, encima, disponibles para despido. (Al menos, esto es lo que me han explicado)
Yo la verdad es que no sé de cuánto son los presupuestos, pero ya les digo que no pueden dar para mucho. En el Departamento de Español todos los materiales didácticos de los que disponemos han sido enviados por la Consejería de Educación Española en Bulgaria. Sí, nuestro centro es una "Sección Bilingüe de Español" esto significa que uno de los profesores del Departamento es español y que la Consejería nos provee de materiales varios todos los años: lecturas adaptadas, clásicos literarios (que no hacen más que coger polvo, claro), libros de español como lengua extranjera, etc. De folios, cartulinas, bolis, celo y fotocopias, andamos justos, pero oigan, el paraíso en libros. En fin, también mandan DVD's y los CDs que van con los libros claro... No sé cómo explicar lo desesperante que es tener 30 ejemplares de un montón de manuales y no otras cosas.
Aunque la verdad es que estar dentro del programa tiene otras ventajas: se les paga un viaje a España a dos alumnos de 8º (preparatorio) durante cinco días o una semana, se organiza un festival de teatro, pueden participar en la ruta Quetzal, hay otro concurso de rutas literarias (se trabaja un autor en clase y si el proyecto gana, los alumnos pasan siete días en España visitando los lugares previstos) y algunas otras actividades que todavía desconozco. Recordad que para muchos de ellos poder ir unos días a España es una oportunidad única, no tienen dinero y es lo que hay. En este sentido, sí, tengo alumnos que han vivido en España y otros cuyos padres están allá, buscándose el pan. Una sensación un tanto extraña.
| El instituto |
Si repasan la lista del párrafo anterior verán que no he dicho ordenadores, ni mapas (que haberlos haylos, guardados todos en una habitación de la que supongo los profesores tendrán llaves), ni proyectores ni nada de eso.
Tenemos dos cafeterías, una fuera y otra en el sótano, a precios populares, por supuesto y una máquina de café en la planta baja. Y es que aquí hay máquinas de café en todas partes. Del instituto al centro he contado 5 o 8 según el camino (veinte minutos, la mitad por parque).
Tenemos dos cafeterías, una fuera y otra en el sótano, a precios populares, por supuesto y una máquina de café en la planta baja. Y es que aquí hay máquinas de café en todas partes. Del instituto al centro he contado 5 o 8 según el camino (veinte minutos, la mitad por parque).
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